
Actualmente el INEN a través de la Dirección Técnica de Metrología brinda servicios de calibración a la industria, centros de investigación, laboratorios acreditados, etc.; siendo la calibración el procedimiento metrológico que determina con suficiente exactitud cuál es el valor de los errores de los instrumentos de medición, en relación a los requerimientos de tolerancia definidos en forma previa e informada por el usuario; en términos más claros, calibrar es la acción de comparar lo que indica un instrumento y lo que debería indicar de acuerdo a un patrón de referencia con un valor o dimensión conocida.
El INEN cuenta con laboratorios en las magnitudes de: masa, longitud, fuerza, presión, temperatura, humedad, volumen, densidad, química y en proceso de implementación la magnitud de energía.
Esta capacidad cuyo servicio está orientado al aseguramiento de las mediciones que se realizan en el país, persigue brindar trazabilidad al Sistema Internacional de Unidades, mismo que define las magnitudes fundamentales y derivadas, así como las reglas para la expresión adecuada de la medida.

Otro de los aspectos claves y no de menos importancia que produce el uso de la metrología, es maximizar la capacidad de producción, simplificar el trabajo y disminuir los costos; es por eso que la calibración, la verificación y el control mediante patrones de medición, son la forma de garantizar que los instrumentos funcionen correctamente y se puedan detectar sus errores para ajustarlos o repararlos.
La implementación de la metrología industrial en el Ecuador ayuda a restablecer la confianza entre productor y el cliente, puesto que gracias a la metrología la empresa asegura calidad, productividad y competitividad, reflejándose en beneficios de protección al consumidor, a la salud y al medio ambiente, además que permitirá al productor poseer una ventaja competitiva comercial al ofrecer bienes y servicios de calidad con peso y medida justa.
Para la industria una de las principales causas de fallas en una fábrica es por la falta de un adecuado sistema de aseguramiento metrológico, este únicamente no se refiere al instrumento de medición, sino también al factor humano, es decir, se puede tener el mejor equipo verificado y calibrado, pero si el usuario no está técnicamente capacitado para manejarlo, no podrá interpretar adecuadamente sus valores, adicionalmente es relevante cuidar que los equipos de medición como, reglas, termómetros, balanzas, etc., no sean expuestos a golpes y condiciones ambientales que puedan afectar al equipo.
Un instrumento de medición debe ser calibrado dependiendo de la robustez frente a las condiciones de uso a las que se encuentre sometido, es decir existen varios factores como intensidad de uso, frecuencia, condiciones medioambientales, de transporte y manejo de los instrumentos, etc., tales factores ocasionan que la precisión del equipo disminuya con el tiempo, a esto se llama “deriva” y, cuando ocurre, los resultados de las mediciones pierden fiabilidad. La deriva no se puede eliminar, pero se puede detectar y tener en cuenta durante el proceso de calibración.
Se debe recalcar que tener un instrumento calibrado no significa que funcione “bien”, quiere decir que conocemos la diferencia entre lo que el instrumento indica y “lo que debiera indicar”, lo cual queda establecido en el certificado de calibración, este certificado es entregado por laboratorios de calibración que deben contar con: Trazabilidad, Capacidad de Medida, Personal Competente.
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